Terror sin sobresaltos, así es la propuesta de Osgood Perkins en «Líbralos del mal»
En una época dominada por fórmulas repetidas y sustos calculados al milímetro, el cine de terror parece haber olvidado que el miedo también puede construirse desde el silencio, la tensión y la atmósfera. Líbralos del mal, la más reciente película de Osgood Perkins, es un proyecto que pone sobre la mesa el manifiesto de que el horror no siempre necesita estallar en un golpe de sonido para sentirse real.
Durante los últimos años, el terror comercial ha adoptado una estructura basada casi por completo en el sobresalto inmediato, mejor conocido como jumpscare. Muchas producciones parecen diseñadas como una cadena de sustos calculados, conectados por una historia que solo funciona como pretexto. Esta fórmula resulta efectiva en taquilla porque provoca reacciones instantáneas y es fácil de entender para las audiencias, sin embargo, también ha generado una saturación ya que las personas que están sentadas frente a la pantalla empiezan a reconocer estos patrones y anticipan el momento en el que algo va a suceder.
En este contexto, las propuestas que buscan construir un terror más psicológico o atmosférico se vuelven menos frecuentes, no por falta de interés del público, sino porque requieren ritmo, narrativa y paciencia.

Líbralos del mal es una propuesta distinta porque Perkins entiende el terror como una sensación que se construye poco a poco, más que como un susto que dura un segundo. Dentro de la película podemos ser testigos de los planos que se sostienen más de lo habitual, los silencios que no se rompen con música estridente y los espacios que parecen respirar por sí mismos, como si guardaran algo que no termina de revelarse.
Es un terror que no enfrenta al espectador con un monstruo visible, sino con la incertidumbre, con el peso del tiempo y con la idea de que lo cotidiano puede ocultar algo muy difícil de imaginar.
Líbralos del mal llega este 19 de febrero a salas de cine.


