Chatbots: la herramienta tecnológica crítica de Gestión de Riesgos para las empresas
En un entorno digital donde la inmediatez es la norma, la tecnología conversacional ha dejado de ser un simple canal de soporte para convertirse en un pilar fundamental de la estrategia de negocio. Sinch, líder en tecnología conversacional en la nube, advierte sobre un cambio de paradigma: la correcta implementación de chatbots ya no es solo una cuestión de eficiencia para servicio al cliente, sino una herramienta vital de Risk Management (Gestión de Riesgos) para proteger la lealtad del consumidor y evitar crisis reputacionales.
Aunque pueda parecer una afirmación exagerada vincular un asistente virtual con la gestión de crisis, los datos sugieren que la estructura, tecnología y continua optimización de estas herramientas son la primera línea de defensa contra pérdidas millonarias. Un servicio al cliente deficiente, particularmente el proporcionado por chatbots mal configurados, tiene consecuencias devastadoras en la lealtad y el cierre de ventas.
«A menudo, ver a un chatbot como una herramienta de gestión de riesgos puede sonar exagerado para algunos directivos, pero la realidad del mercado nos demuestra lo contrario», comenta Mario Marchetti, Director General de Sinch LATAM. «La frustración generada por una respuesta inexacta o lenta no se queda en el chat; erosiona la confianza en la marca y hace que el cliente se sienta infravalorado. Una estructura tecnológica deficiente es el preludio de una pérdida de lealtad que, en la era de las redes sociales, puede escalar rápidamente a una crisis de imagen pública».
El Costo de la Ineficacia: Datos que Alarman
El riesgo económico es tangible. Un estudio del Qualtrics XM Institute destaca que las malas experiencias de los clientes pusieron en riesgo un estimado de 3.7 billones de dólares en ventas durante 2024.
Específicamente en el terreno de la automatización, un estudio de Cyara y Forrester Consulting revela un dato contundente: aproximadamente el 30% de los consumidores declara que, tras una experiencia negativa con un chatbot, es probable que abandonen la compra por completo, se vayan con la competencia o difundan su mala experiencia a amigos y familiares. Las causas de esta fricción son claras. De acuerdo con datos de Statista, las principales fuentes de frustración en la experiencia del cliente (CX) son la falta de efectividad (27%), la falta de velocidad (12%) y la falta de exactitud (10%).
De la Frustración a la Fidelización con IA
Sin embargo, el panorama cambia radicalmente cuando se implementan chatbots de Inteligencia Artificial (IA) bien estructurados, que utilizan procesamiento del lenguaje natural (NLP) en lugar de los limitados «bots con botones». La automatización inteligente no solo resuelve problemas, sino que detecta lo que los clientes quieren antes de guiarlos, operando 24/7 en más de 100 idiomas.
«No se trata solo de evitar pérdidas, sino de potenciar el valor de cada interacción. Retener a un cliente existente es mucho más rentable, ya que, de acuerdo con HubSpot, gastan hasta un 300% más que los nuevos», explica Marchetti. «Al utilizar IA para asegurar conversaciones fluidas y resolutivas, no solo reducimos costos operativos en un 30%, sino que transformamos un posible riesgo de reputación en una oportunidad de lealtad. Un cliente satisfecho aporta hasta 2.6 veces más ingresos a la empresa».
Contrario al temor de las marcas de que los usuarios rechacen la automatización, una encuesta de Uberall muestra que el 80% de los clientes tienen una experiencia positiva con los chatbots cuando estos funcionan correctamente. Además, datos de Cognizant indican que el 22% de los compradores confían en las recomendaciones de los chatbots para realizar compras.
Sinch destaca que la clave para mitigar riesgos y aumentar el retorno de inversión (ROI) reside en superar los desafíos de ofrecer soporte inmediato sin disparar los costos. Mientras que mejorar la atención tradicional puede elevar los costos en un 10% (de acuerdo con MIT Sloan Management), los chatbots de IA pueden ahorrar a las empresas hasta 300,000 dólares al año y duplicar las conversiones de ventas, protegiendo al mismo tiempo la imagen de la marca en un mercado altamente competitivo


