El arte del engaño visual: así operan las estafas que suplantan a bancos y servicios de streaming
El fraude cibernético en México ha evolucionado más allá de los correos sospechosos con mala ortografía. Al inicio de 2026, las estafas distribuidas por SMS, correo electrónico, anuncios en línea y redes de mensajería muestran una sofisticación tal que replican con exactitud la identidad visual de bancos y plataformas de entretenimiento. El objetivo es claro: aprovechar la confianza que el usuario tiene en sus marcas cotidianas para vulnerar su seguridad. Lo que antes era basura digital obvia, hoy aparece como una alerta oficial de pago rechazado o un aviso crítico de seguridad, provocando no solo afectaciones económicas, sino una desconfianza generalizada en los canales digitales habituales.
En el país, las estafas financieras siguen liderando los reportes de actividad delictiva y muestran una tendencia creciente. Según datos de la Comisión Nacional para la Protección y Defensa de los Usuarios de los Servicios Financieros (Consudef), durante el primer semestre de 2025 se registraron 2 millones 484 mil reclamaciones por posibles fraudes, lo que equivale a un incremento del 5.2% en comparación con el mismo periodo del año anterior. Estas cifras subrayan la vulnerabilidad del ecosistema ante tácticas cada vez más persuasivas.
Un análisis del State of Customer Communication Survey, realizado por la empresa de comunicaciones Sinch en 2025, revela que el 32% de los mexicanos prefiere recibir información financiera por correo electrónico, un 22% a través de portales de clientes y un 17% mediante aplicaciones como WhatsApp. No obstante, al hablar de certeza y protección, el 79% de los encuestados afirma que los mensajes RCS son el canal más confiable para contactar con su banco, una cifra significativamente mayor frente al 11% del MMS y el 9% del SMS tradicional.
“Hoy el fraude financiero no se basa solo en engañar, sino en generar ansiedad. Cuando un mensaje parece legítimo y exige una respuesta o acción inmediata del usuario como dar click a un enlace o comunicarse a un número, la verificación suele quedar en segundo plano”, destaca Mario Marchetti, Director General para Latinoamérica en Sinch. Para mitigar estos riesgos, es fundamental recordar que ninguna entidad bancaria solicita datos sensibles como NIP o contraseñas por mensaje. Las alertas deben validarse siempre en la app oficial, ignorando cualquier enlace externo y revisando detalles como la URL o posibles errores de diseño que delaten la falsedad del mensaje.
Por otro lado, los servicios de streaming de video y música se han convertido en un señuelo recurrente. Los delincuentes envían mensajes alertando sobre la supuesta suspensión de la cuenta por problemas de pago para que el usuario «actualice» su tarjeta en sitios apócrifos. A esto se suma el «malvertising«, donde anuncios que simulan ser promociones u ofertas legítimas redirigen a páginas fraudulentas o descargan software dañino, utilizando el mismo lenguaje visual que el marketing digital para confundir a la audiencia.
“La comunicación digital tiene un enorme poder de persuasión. Cuando no es clara ni verificable, ese mismo poder puede ser explotado por los estafadores para hacerse pasar por marcas legítimas”, advierte Marchetti. Ante esto, la recomendación es nunca pulsar enlaces en correos o banners dudosos, ingresar a las cuentas solo por medios oficiales y mantener un escepticismo saludable ante ofertas que parezcan irreales. Un hábito de verificación constante es la herramienta más efectiva para mantenerse protegido.
Desde la perspectiva de Sinch, el auge de estas estafas pone en riesgo la confianza en la infraestructura digital. Cuando un usuario deja de creer en un SMS o un correo, el impacto llega tanto al consumidor como a las marcas. Por ello, la comunicación segura es hoy una meta común: las empresas deben asegurar mensajes consistentes y remitentes claros, mientras que la educación en ciberseguridad para los usuarios es vital para distinguir lo real de lo falso.
“Para nosotros es importante continuar difundiendo las buenas prácticas de la industria, así como guiar a nuestros clientes para ofrecer las experiencias más seguras para proteger a los consumidores en todo el mundo. En un entorno donde el fraude evoluciona todos los días, la confianza se construye mensaje a mensaje. Las marcas que entiendan esto no solo protegen a sus usuarios, también fortalecen su relación con ellos”, concluye el directivo.


