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Invencible: Un niño fuera de serie Reseña

Hoy en Saliendo de la Peli Peli fuimos a ver una película que, aunque suave en ritmo, pega justo en el cora. Les hablo de Invencible: Un niño fuera de serie, un drama familiar que combina ternura, adversidad y un mensaje de esperanza.

🎬 «Es el mejor día de toda mi vida», dice Austin. Y de eso va la cosa: encontrar luz en medio del caos.

¿De qué trata?

La película inicia con Austin, un niño de unos 13 años, contándonos sobre su familia: mamá, papá y su hermanito menor. Pero antes de conocerlos a todos, retrocedemos en el tiempo para ver cómo se conocieron sus padres:

  • Él, un representante médico.
  • Ella, trabajadora en una tienda de ropa.
    Tres citas después: ¡pum! embarazo.

De esa relación nace Austin, un niño que no solo vive con una enfermedad congénita que hace que sus huesos se rompan con facilidad (tipo «niño de cristal»), sino que también es autista. Su tipo de autismo lo hace hiperactivo verbalmente, muy curioso, emocionalmente impredecible, y con ciertas dificultades para conectar con otras personas. Un combo que, sin duda, desafía a cualquier familia.

¿Y cómo les va?

Pues… mal y bien.
Austin, pese a todo, es una fuente de alegría y perseverancia. Tiene una manera muy suya de ver el mundo y de disfrutarlo, lo que lo hace un niño único y entrañable. Pero sus padres, en especial su papá, enfrentan un camino más complejo: frustración, culpa, agotamiento emocional… y eventualmente, alcoholismo.

La mamá, que ya vivió algo similar con su propio padre, no está dispuesta a tolerarlo. Así que el conflicto crece, las emociones se tensan, y el hogar comienza a desmoronarse justo cuando más deberían mantenerse unidos.

Y como si fuera poco, tienen otro hijo: sano, «normal», lo cual genera un contraste todavía más duro con Austin. Pero en lugar de caer en el cliché, la película usa ese contraste para mostrar cómo cada niño es distinto y cómo la familia debe encontrar su propia forma de ser y sanar.

¿Y la peli qué tal?

Aquí va lo bueno y lo no tan bueno:

  • Lo bueno:
    • La historia es humana y honesta.
    • Las actuaciones, especialmente la de Austin, son naturales y conmovedoras.
    • Tiene momentos genuinos de humor y ternura.
    • Y el final, sin spoilear, deja una sensación bonita, como de respirito emocional.
  • Lo no tan bueno:
    • Es lenta.
    • La primera hora y veinte se siente muy pausada, con escenas largas que a veces se sienten repetitivas.
    • El conflicto central (la lucha emocional del padre) se tarda en aterrizar.
    • Muchos van a pensar: ¿esto va a despegar o ya despegó y no me di cuenta?

Pero si aguantas el ritmo, la recompensa llega.

¿Entonces vale la pena?

Sí, si te gustan los dramas familiares con corazón.
No esperes acción ni giros locos. Esta es una historia chiquita pero poderosa, que te deja pensando, te hace valorar lo cotidiano y te da ese empujoncito si andas medio perdido.

¿Y la calificación?

Le damos un 8 de 10.
Bien hecha, bien actuada, y con un mensaje necesario. Pero sí, le sobran unos minutos.
Eso sí: si eres sensible a temas familiares o si tienes cerca a alguien con discapacidad o autismo, esta película te va a tocar el alma.

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